Salve, rey de los judíos
¡Salve, rey de los judíos!
Marcos 15:18 (NVI)
Soldados romanos doblan la rodilla en burla y gritan: ¡salve, rey de los judíos! Corona de espinas, manto de escarnio, cetro de caña: la coronación más cruel de la historia. Se burlaban de lo que no entendían: Él era Rey de verdad, y el trono pasaba por la cruz. Toda burla contra Cristo carga ironía divina: los burladores proclamaban, sin saber, la verdad que negaban.
Los líderes cristianos lideran bajo el mismo grito. Quien sirve a Cristo será malentendido, caricaturizado, burlado: en la escuela, en el trabajo, hasta en casa. La tentación es bajar de la cruz del testimonio para responder con la misma moneda. Jesús no respondió: calló, soportó, perdonó. Liderazgo que sufre sin replicar predica más alto que discursos: el silencio del Cordero convirtió al centurión.
Hoy, soporta tu «salve» con dignidad: la broma en el grupo, el desprecio velado, la etiqueta de fanático. No repliques, no te avergüences, no bajes. Salve, rey de los judíos: el escarnio de ayer es el himno de hoy, y será el cántico eterno.
Coronas de espinas se vuelven coronas de gloria. Soporta hoy, reina mañana. Escarnios pasan rápido, coronas quedan para siempre. Soporta hoy en silencio digno y reina mañana con Él.