Deleite en la ley

· Tema: gratitud

En la ley del SEÑOR se deleita, y día y noche medita en ella.

Salmos 1:2 (NVI)

El Salmo 1 describe al dichoso con un detalle sorprendente: a diferencia de los burlones, sino que en la ley del Señor se deleita, y día y noche medita en ella. Deleite, no deber, no miedo, no hábito. El justo siente por la Palabra lo que el enamorado siente por la carta: abre, relee, memoriza, lleva. Meditar día y noche no es técnica de monje, es síntoma de amor. Quien ama, rumia.

La gratitud florece en ese deleite. Quien se deleita en la ley agradece al Autor antes de pedir nada: cada lectura se vuelve acción de gracias, gracias por el consejo, por la confrontación, por la promesa. La Biblia deja de ser manual de emergencia y se vuelve mesa puesta. Y mesa puesta diaria produce raíces: el salmo promete árbol junto a arroyos, hojas que no se marchitan, frutos a su tiempo. Gratitud riega; meditación profundiza.

Hoy, cambia el deber por el deleite: lee un pasaje corto despacio, subraya una frase, repítela en el tráfico, agradece por ella de noche. Día y noche con la Palabra, no por obligación, sino por satisfacción. Deleite en la ley: el secreto más sencillo y más olvidado de la vida fructífera.

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