Hasta terminar la obra

· Tema: fe

Así fue como Hiram terminó todo el trabajo que había emprendido para el rey Salomón.

2 Crónicas 4:11 (NVI)

El cronista registra con sencillez gloriosa: así fue como Hiram terminó todo el trabajo que había emprendido para el rey Salomón en el templo de Dios. Jarras, palas, tazones, utensilios sin glamour, fundidos en bronce, listados con cuidado eterno. Hiram no diseñó el templo ni cortó la cinta; ejecutó su parte hasta el fin. El cielo registra concluyentes, no solo visionarios: empezar es emoción, terminar es fidelidad.

La fe completa lo que agenda. Cuántos proyectos espirituales yacen inconclusos: el curso bíblico parado, el perdón postergado, el ministerio enfriado, la dieta del alma abandonada. Terminar exige lo que empezar dispensa: rutina, paciencia, días sin aplauso. Hiram fundió bronce lejos de los reflectores hasta el último utensilio; Dios contó cada pieza. Las obras de Dios se miden en conclusión, no en intención.

Hoy, retoma una obra parada: un capítulo, una conversación, un hábito, una promesa. Termina lo pequeño antes de soñar lo grande: fidelidad en la jarra precede honra en el templo. Hasta terminar la obra: esa es la frase que el cielo escribe sobre quien no desiste. Los visionarios empiezan; los fieles terminan. Retoma hoy lo parado y completa con honra.

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