Catorce años después

· Tema: esperanza

Subí de nuevo a Jerusalén, esta vez con Bernabé, llevando también a Tito.

Gálatas 2:1 (NVI)

Pablo resume años de historia en una línea discreta: catorce años después subí de nuevo a Jerusalén, esta vez con Bernabé, llevando también a Tito. ¡Catorce años! Entre la conversión y ese encuentro hubo silencio, prueba y maduración en Tarso. Dios nunca tuvo prisa con Pablo, y Pablo aprendió a nunca tener prisa con Dios. Grandes ministerios se cocinan a fuego lento; el microondas no forma apóstoles.

La esperanza espera catorce años sin pudrirse. Tenemos proyectos que exigen respuesta en catorce días, y llamamos abandono a la demora. Pablo volvió a Jerusalén a su tiempo, con las personas correctas, para el acuerdo correcto: la unidad entre judíos y no judíos. Si hubiera forzado la puerta antes, habría partido la comunidad; esperando, selló la paz. El «después» de Dios siempre llega con Bernabés y Titos al lado.

Hoy, entrega tu reloj: ese pedido de catorce meses, o años, que parece olvidado. Sigue fiel en Tarso: ora, trabaja, crece. Catorce años después, Pablo subió; en tu «después», tú subirás también, acompañado y listo. Las esperas largas producen llegadas sólidas. Dios cocina a fuego lento lo que la prisa quemaría. Quédate en Tarso hasta que Él diga «sube».

Sigue leyendo