El saludo de la gracia

· Tema: perdón

Que Dios nuestro Padre y el Señor Jesucristo les concedan gracia y paz.

Efesios 1:2 (NVI)

Efesios abre con el saludo que se volvió marca de Pablo: que Dios nuestro Padre y el Señor Jesucristo les concedan gracia y paz. Pero aquí lleva un peso especial: va dirigido a no judíos, gente que estaba «lejos», sin ciudadanía ni promesas. La primera palabra que Dios les envía no es factura, es gracia; no es distancia, es paz. Antes de enseñar cualquier deber, el apóstol entrega el regalo: ustedes ya son alcanzados.

El perdón habla ese idioma. Perdonar es saludar al ofensor con gracia antes de que merezca paz, exactamente como Dios nos saludó. La carta a los Efesios termina mandando perdonar «como Dios los perdonó en Cristo»: el saludo del capítulo uno se vuelve mandamiento en el capítulo cuatro. Quien fue recibido con gracia aprende a recibir con gracia; quien vive de favor distribuye favor. El saludo que recibimos se vuelve el saludo que damos.

Hoy, saluda a alguien con gracia: el familiar alejado, el colega difícil, el hermano que falló. Un mensaje, un abrazo, una «paz» dicha de corazón. No esperes a que la persona mejore para saludarla: saluda para que recuerde que hay gracia. El saludo de la gracia abre puertas que el sermón no abre.

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