Hacer el bien sin pedir permiso

· Tema: amor

¿Qué está permitido en sábado: hacer el bien o hacer el mal, salvar una vida o matar?

Marcos 3:4 (NVI)

En la sinagoga, ante un hombre con una mano paralizada, Jesús hizo una pregunta que calló a los críticos: ¿qué está permitido en sábado, hacer el bien o hacer el mal, salvar una vida o matar? Permanecieron callados. El silencio lo decía todo: su religiosidad tenía respuesta para todo, menos para lo obvio. Entonces Jesús sanó al hombre allí mismo, en sábado, delante de todos. El amor no pidió licencia a la burocracia de la fe.

Hay una parálisis peor que la de la mano atrofiada: la del corazón que conoce el bien y espera la ocasión perfecta para hacerlo. «Después ayudo», «no es el momento», «¿qué van a pensar?», y el necesitado sigue esperando. Jesús enseña que la compasión tiene prioridad sobre el protocolo: cuando alguien sufre delante de ti, la hora de amar es ahora, aunque incomode, aunque critiquen, aunque «no sea el día».

Hoy, busca tu «mano atrofiada» cercana: alguien que necesita ayuda concreta e inmediata. No consultes el calendario ni al público: haz el bien sin pedir permiso. El sábado fue hecho para el hombre, y el amor fue hecho para actuar. Mira a tu alrededor hoy: alguna mano atrofiada espera a alguien con valor para actuar ya.

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