El celo de quien ama

· Tema: amor

El SEÑOR es un Dios celoso y vengador.

Nahúm 1:2 (NVI)

Nahúm abre su profecía con palabras que asustan: el Señor es un Dios celoso y vengador, su furor es terrible, se venga de sus adversarios. Antes de torcer el gesto, recuerda contra quién iba el mensaje: Nínive, la ciudad cruel que trituraba naciones y se burlaba de Dios. El celo divino no es mal humor celestial, es el amor en modo protección: quien de verdad ama se levanta cuando el amado está amenazado.

Piensa en un padre que ve a su hijo agredido: su ira no contradice su amor, lo prueba. Así es el celo de Dios: no tolera el mal que destruye a quienes ama. El error es confundir el celo santo con los celos humanos: nuestros celos encierran personas por egoísmo, el celo de Dios libera personas por amor. Uno asfixia, el otro protege.

Hoy, deja que el celo de Dios te consuele: el mal que te hirió no pasó inadvertido, y la justicia le pertenece a Él: puedes descansar y perdonar. Y examina tu propio «celo»: ¿tus indignaciones nacen del amor o del orgullo? El celo de quien ama protege sin poseer, corrige sin triturar y defiende sin vengarse.

Sigue leyendo