¿Cómo juzgaría Dios?
¡De ninguna manera! Si así fuera, ¿cómo podría Dios juzgar al mundo?
Romanos 3:6 (NVI)
Pablo rebate objeción: ¡de ninguna manera! Si así fuera, ¿cómo podría Dios juzgar al mundo? El propósito de la pregunta es callar excusas. Los objetores alegaban que el pecado humano realza la gloria divina —luego Dios sería injusto castigando. Pablo detona la lógica: sin juicio no hay justicia; sin justicia no hay Dios. Los argumentos contra el juicio se autodestruyen.
Si así fuera: Pablo lleva la hipótesis al absurdo. Si pecar glorifica a Dios, los predicadores deberían ordenar pecados. La conclusión ridícula denuncia la premisa falsa. El propósito de la lógica es proteger la santidad. La fe piensa con rigor: las ideas tienen consecuencias. Teologías que licencian pecados mienten sobre Dios. Prueba todo por el absurdo.
¿Cómo podría Dios juzgar al mundo?: el juicio futuro ancla la moral presente. El propósito del tribunal venidero es santificar conductas actuales. Dios juzgará —luego vive rectamente. Negar el juicio es blindar el pecado. La predicación sin tribunal se vuelve consejo de autoayuda. El juicio cierto engendra temor santo y alegría limpia.
Hoy, vive a la luz del tribunal: examina motivos, confiesa pecados, teme y confía. El propósito de la doctrina del juicio no es terror sino preparo. El día de cuentas llegando organiza prioridades de hoy. Teme al Juez, ama al Padre —misma Persona, mismo día, paz.
Y vive para el tribunal hoy.