Labios purificados
Purificaré los labios de los pueblos para que todos invoquen el nombre del SEÑOR y le sirvan de común acuerdo.
Sofonías 3:9 (NVI)
Dios promete: purificaré los labios de los pueblos, para que invoquen el nombre del SEÑOR y le sirvan de común acuerdo. Propósito de la purificación es adoración unida. Labios sucios dividen; purificados unen. Dios limpia bocas para llenar cultos. Pentecostés revirtió Babel: lenguas diversas, un solo Nombre invocado.
Para que todos invoquen: la purificación tiene blanco misionero. Labios limpios llaman al SEÑOR en vez de maldecir. El propósito de la lengua lavada es proclamación. Naciones que blasfemaban orarán. Dios lava para enviar: Isaías tuvo labios tocados y partió. Los purificados proclaman; proclamadores cosechan.
Y le sirvan de común acuerdo: hombro a hombro, literalmente. El propósito final es servicio unido. La adoración individual prepara cooperación universal. Pueblos enemigos servirán juntos. La purificación derriba muros antes de alzar altares. El futuro de Dios: liturgia multilingüe, servicio unánime, gloria única.
Hoy, pide labios purificados: confiesa palabras torpes, cancela murmuraciones, lava la boca en la fuente. Invoca el Nombre con labios limpios y sirve hombro a hombro con hermanos distintos. Tu testimonio de hoy anticipa el coro de las naciones. Labios de hoy, liturgia eterna.
Y invoca purificado: labios lavados unen pueblos. Invoca hoy.